Historia


    Corría el año de 1926, cuando Paco Alfaro, siendo un joven de 13 años, comenzó a buscar trabajo, sus padres habían fallecido y siendo el hermano mayor de su familia se vio obligado a hacerse cargo de la manutención de sus hermanos.

    No pudo ingresar al colegio, como era su deseo. Recorrió todo el mercado pero nadie “lo enganchó”. Visitó una pulpería propiedad de un señor Argüello y éste le aconsejó que hablara con don Anselmo Hernández, al costado sur del Mercado, quien era dueño de una pulpería y prácticamente de toda la manzana.   Al llegar quien lo atendió fue Julio Orozco, encargado de la pulpería, quien el día anterior perdió a su ayudante. Estaba Paco exponiéndola situación de su familia cuando apareció don Anselmo, quien le brindó el empleo a Paco quien por cierto a partir de ese día dejó de llamarse José Ángel porque para don Anselmo era un nombre muy largo y además era tocayo de su hijo menor y eso lo confundía. Aquí creció Paco al lado de don Anselmo, de quien dijo Paco le había enseñado más que si hubiera ido a una Universidad. Tiempo después el encargado de la pulpería renunció y Paco quedó al frente de todos los negocios de don Anselmo. Pasaron  los años en los que Paco trabajó  para don Anselmo hasta qué, por motivos de salud los médicos le recomendaron cambiar de empleo pues eran muchas las horas de trabajo y mucha su responsabilidad, fue así como el mismo don Anselmo le sugirió a Paco que porque no buscaba entre los inquilinos del mercado alguno que quisiera vender su derecho de alquiler. Así  lo hizo y lo encontró de inmediato. Puso un tramo de granos, con un préstamo que le hizo el mismo señor Argüello, en el que su ayudante era su hermano menor Armando quien hoy en día es sacerdote y nuestro gran consejero. El negocio iba bien, pero no era suficiente para mantener a la familia. De nuevo la amistad jugó la mejor parte en la suerte de nuestra familia. Un día se acercó el señor Argüello y le propuso “Te cambio tu puesto por la refresquería que tengo yo”. Paco contestó: y qué sé yo de este negocio”, yo te conozco y sé que lo vas a echar a andar para bien de todos, piénsalo le dijo el señor Argüello.

    Así nació la SODA PACO ALFARO, y adivinen quién fue el primer cliente: Don Anselmo, ahí estuvo todo el día, al llegar la tarde le dijo: Paco aquí hace falta un mostrador y bancos nuevos, sorbeteras nuevas y urnas, hay que dar la ilusión de que vale la pena venir aquí. Ahí nacieron los primeros helados que alegraron las fiestas de tantas y tantas familias heredianas, los refrescos de crema, etc...

    Fue ahí donde llegó a trabajar Otilia Sánchez quien posteriormente fue la esposa de Paco, quien siempre estuvo a su lado, en todo momento y circunstancia, sin medir el tiempo, trabajo, atendiendo a su marido sin importar cansancio, sin quejas. Una verdadera compañera al lado de su hombro en las buenas y en las malas. El éxito económico fue gracias a esa  yunta que Dios unió para bendición nuestra. 

    En el año 1939, murió Don Anselmo  lamentablemente.

    Hoy hace setenta y cinco años, nuestro negocio continúa dando atención a los heredianos (as) que han  hecho de la Soda Paco Alfaro una tradición en nuestra ciudad, tratando siempre  de vivir la enseñanza de nuestros abuelitos y de nuestros padres. Poniendo en práctica las enseñanzas de que el dinero no es lo más importante sino el trabajo. Superar los retos de la vida.  Afrontar los problemas que siempre aparecen y que son indispensables para fortalecer el espíritu.  Recordar  que la honradez y el amor a la verdad y a la generosidad para tratar a los demás hacen grande al ser humano.

    En memoria de nuestro abuelito Paco comentamos esta anécdota: "...estando en Limón, nos encontramos con un sacerdote herediano el cual nos preguntó: ¿Ustedes de cuál familia son? y al contarle nos dijo:   ” Todo herediano que se precie de ser herediano, se ha comido un helado en la Soda Paco Alfaro”. Así que Abuelito, tu obra está cumplida, y tu sueño esta realizado”.

    Hoy en día, después de 75 años de servicio,  nuestro negocio sigue siendo atendido por nuestra familia, la misma sangre de Don Paco Alfaro y de Doña Otilia. Dos grandes pilares que nos enseñaron a trabajar y a dar siempre lo mejor de cada quien, no solo por el dinero, sino para ser mejores personas cada día.

    En la Soda Paco Alfaro, nos esmeramos por mantener  siempre la calidad, el buen sabor y la frescura de todos nuestros productos, dar el mejor servicio posible y satisfacer las necesidades modernas de nuestros clientes, es por eso, y con el ánimo de continuar con el legado de nuestros abuelos y padres, que pensamos en abrir un nuevo local, aquí mismo en Heredia, con el fin de poder servirle en horarios más extensos y poder quitarles eso antojitos en la comodidad de su casa.

    Las ensaladas de frutas que son tan tradicionales, los arreglados de carne con frijoles, los deliciosos casados y los incomparables refrescos naturales, son solo algunos de los productos que ofrecemos aun después de tantos años.

    Es un placer el poder servirle al pueblo herediano, y un honor el que nos tenga tanto cariño, agradecemos su preferencia y esperamos poder servirles atreves de muchos pero muchos años  más.